Mi portátil se calienta mucho: causas y soluciones
Las causas habituales de un portátil caliente y las soluciones ordenadas de la más sencilla a la más técnica.
Que un portátil se caliente al jugar, exportar un vídeo o compilar es normal: tiene poco espacio para disipar el calor. Lo que no es normal es que queme sin hacer nada, que el ventilador no pare nunca o que el equipo se vuelva lento al cabo de un rato. Eso último suele ser thermal throttling: el procesador baja su velocidad para no sobrecalentarse.
Antes de nada, mide la temperatura real. Te explicamos qué valores son normales y cómo verlos en temperaturas normales de CPU y GPU.
1. Las rejillas están tapadas
Muchos portátiles toman el aire por debajo y lo expulsan por un lateral o por detrás. Sobre una cama, un sofá o las piernas, la tela tapa la entrada y la temperatura sube en minutos.
Solución: úsalo sobre una superficie dura y plana. Un soporte que lo eleve unos centímetros por detrás mejora el flujo de aire y la postura. Las bases con ventilador ayudan poco o mucho según el modelo; prueba antes con un simple soporte.
2. Algo está usando el procesador sin que lo sepas
Un programa atascado, una actualización o una pestaña del navegador con un vídeo o un anuncio pesado pueden tener el procesador al 100 % en segundo plano.
Solución: abre el Administrador de tareas (Ctrl + Mayús + Esc), ordena por la columna CPU y mira qué está consumiendo. Lo explicamos paso a paso en cómo usar el Administrador de tareas. Revisa también los programas que arrancan con Windows.
3. El modo de energía está en el de más rendimiento
En Configuración → Sistema → Energía y batería → Modo de energía, Windows permite elegir entre más eficiencia y más rendimiento. En «Mejor rendimiento», el procesador sube de frecuencia con facilidad y genera más calor. Muchos fabricantes añaden su propio programa (con modos «silencioso», «equilibrado» o «turbo») que tiene prioridad sobre el de Windows.
Solución: usa el modo equilibrado o el de mejor eficiencia energética para el día a día, y deja el de mejor rendimiento para juegos o tareas pesadas con el portátil enchufado.
4. Polvo en el ventilador y el disipador
Con los años, el polvo se acumula entre las aletas del disipador y el ventilador mueve menos aire. Es la causa más habitual en portátiles de más de dos o tres años, sobre todo si hay mascotas en casa.
Solución: con el portátil apagado y desenchufado, sopla aire comprimido en ráfagas cortas por las rejillas de salida, sujetando el ventilador para que no gire libre. Si el portátil se abre con facilidad (muchos tienen solo una tapa inferior con tornillos), la limpieza es mucho más eficaz desde dentro. Si no te ves capaz, o si abrirlo afecta a la garantía, llévalo a un servicio técnico.
5. La pasta térmica se ha secado
Entre el procesador y el disipador hay una capa de pasta térmica que transmite el calor. Con los años se seca y transmite peor. Si después de limpiar el polvo las temperaturas siguen altas, este es el siguiente sospechoso.
Solución: cambiar la pasta requiere desmontar el disipador. Lo explicamos en cómo limpiar el PC y cambiar la pasta térmica. En portátiles es un trabajo delicado: si no tienes experiencia, encárgalo.
6. El cargador y la batería
Cargar y usar a la vez genera algo de calor extra, y una batería muy degradada o hinchada también se calienta. Si la carcasa se abomba, el touchpad se levanta o el teclado se curva, deja de usar el portátil y llévalo al servicio técnico: una batería hinchada es peligrosa.
Qué no hacer
- No lo uses dentro de una funda o mochila encendido ni lo guardes así si no se ha apagado o suspendido de verdad.
- No tapes las rejillas con pegatinas o fundas que no estén pensadas para ese modelo.
- No uses programas que prometen «enfriar» el equipo: no hacen nada que no puedas hacer tú con los ajustes de energía.
¿Es grave?
Los procesadores se protegen solos: bajan la velocidad y, si hace falta, el equipo se apaga antes de dañarse. Pero el calor constante acorta la vida de la batería y de otros componentes, y un portátil que se apaga solo puede hacerte perder trabajo. Si el tuyo se apaga o reinicia solo, la temperatura es lo primero que debes comprobar.