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Cómo funciona internet: router, IP, DNS y servidores explicados

Lo que ocurre en un segundo al abrir una web: router, IP, DNS, paquetes, servidores y HTTP.

Escribes www.ejemplo.es en el navegador y, en menos de un segundo, aparece la página. Detrás hay una cadena de pasos que conviene conocer: ayuda a entender por qué a veces «hay wifi pero no internet» o por qué cambiar el DNS puede arreglar una conexión.

Internet es una red de redes

Internet no es un único sitio: es la unión de millones de redes (la de tu casa, la de tu operador, las de las empresas y las de los centros de datos) conectadas entre sí y que se entienden porque usan los mismos protocolos, es decir, las mismas reglas de comunicación. Los principales son IP (cómo se dirigen los datos) y TCP (cómo se asegura que lleguen completos y en orden).

Paso 1: tu dispositivo y el router

En casa, tu móvil y tu ordenador se conectan al router por wifi o por cable. El router crea tu red local y le da a cada dispositivo una dirección IP privada (algo como 192.168.1.35) mediante un servicio llamado DHCP. El router, a su vez, tiene una IP pública que le asigna tu operador y que es la que ve el resto de internet. Lo explicamos en IP pública y privada, puertos y NAT.

Si el wifi funciona pero el router no consigue conectar con el operador, verás el aviso de «sin internet»: lo resolvemos en wifi conectado sin internet.

Paso 2: el DNS traduce el nombre a una IP

Los ordenadores no se localizan por nombres como www.ejemplo.es, sino por direcciones IP (del estilo de 203.0.113.10, o una IPv6 mucho más larga). El DNS (Domain Name System) es la «agenda» que traduce el nombre a la dirección.

Tu equipo pregunta al servidor DNS que tenga configurado (normalmente el de tu operador o uno público, como el de Google, el 8.8.8.8) y recibe la IP. Si el DNS falla, verás errores del tipo «no se puede encontrar el servidor» aunque la conexión funcione. Por eso a veces se arregla cambiando el DNS.

Paso 3: los datos viajan en paquetes

Lo que envías y recibes se divide en paquetes pequeños, cada uno con la IP de origen y de destino. Viajan por distintos routers de tu operador y de otras redes, que los van reenviando por el mejor camino disponible, como un sistema de correos que decide en cada oficina hacia dónde mandar la carta. Al llegar, se recomponen en orden.

Por eso influyen dos cosas distintas:

  • El ancho de banda (los «megas» que contratas): cuántos datos caben por segundo.
  • La latencia (el ping): cuánto tarda un paquete en ir y volver. Es lo que importa en los juegos online, como explicamos en ping alto y lag.

Paso 4: el servidor responde

Al otro lado hay un servidor: un ordenador (normalmente en un centro de datos) que guarda la web y responde a las peticiones. Tu navegador le habla con el protocolo HTTP, que, como resume MDN, funciona con peticiones y respuestas: el navegador pide «dame esta página» y el servidor devuelve el HTML, las imágenes, los estilos y los scripts necesarios, a menudo con decenas de peticiones para una sola página.

Hoy casi todas las webs usan HTTPS, la versión cifrada. Te contamos qué significa el candado en HTTP y HTTPS.

Paso 5: el navegador lo dibuja

El navegador interpreta el código recibido y compone la página que ves. Algunas partes pueden venir de otros servidores (vídeos, fuentes, anuncios), y otras se cargan después mientras navegas.

¿Y la «nube»?

Cuando guardas fotos en la nube o usas una aplicación web, tus datos están en servidores como los del paso 4, gestionados por una empresa. Lo explicamos en qué es la nube.

Resumen

  1. Tu dispositivo se conecta al router (red local, IP privada).
  2. El DNS traduce el nombre de la web a una IP.
  3. Los datos viajan en paquetes por muchas redes.
  4. El servidor responde por HTTP (o HTTPS).
  5. El navegador muestra la página.